Papa y arzobispo expresan condolencias por la muerte de Fidel Castro

Por Catholic News Service

WASHINGTON (CNS) — Por video, el presidente cubano Raúl Castro anunció el 25 de noviembre la muerte de su hermano de 90 años, ícono comunista y ex líder cubano, a quien muchos en América Latina conocen por un sólo nombre: Fidel.

"Con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra América y del mundo que hoy 25 de noviembre del 2016, a las 10:29 horas de la noche falleció el comandante en jefe de la revolución cubana", dijo su hermano Raúl, quien tomó control de la isla en 2006, después de que Fidel Castro se encontró demasiado enfermo para gobernar.

Hasta el 2006, Fidel Castro había estado a cargo del gobierno Cuba de alguna forma desde 1959, cuando su revolución derrocó al gobierno del dictador cubano Fulgencio Batista. Por decadas, Fidel Castro sobrevivió atentados contra su vida, incluso de parte de los Estados Unidos. Ganó fama en toda América Latina, donde muchos lo vieron como David contra Goliat cada vez que denunciaba los intereses comerciales "imperialistas" de los Estados Unidos como intentos de privar a la región de sus riquezas.

Pero otros lo veían como una amenaza y un dictador, particularmente aquellos cuyas propiedades, casas y negocios, el gobierno de la isla apropió sin compensación. A lo largo de las décadas, se le acusó de toda una serie de acciones, incluso el encarcelamiento injusto de otros, ejecuciones y persecución religiosa. Otros lo elogiaron y señalaron a Cuba como modelo para otros países latinoamericanos en las áreas de educación, medicina, igualdad de género e igualdad racial. Muchos también culparon al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, no al gobierno de Castro, por los problemas económicos de la isla.

Reconociendo los diferentes sentimientos que el líder cubano evocó en la vida — y ahora en la muerte — el arzobispo Thomas G. Wenski de Miami, donde viven muchos cubanos exiliados, publicó una breve declaración el 26 de noviembre.

"Su muerte provoca muchas emociones — dentro y fuera de la Isla. Sin embargo, más allá de todas las posibles emociones, el deceso de esta figura debe llevarnos a invocar a la patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad, pidiendo la paz por Cuba y por su pueblo", dijo el arzobispo Wenski.

Repitió esas palabras más tarde ese día durante una Misa "por la paz en Cuba" en la Ermita de la Caridad en Miami, un santuario dedicado a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, una ermita, él dijo, "construida con muchos sacrificios por los exiliados (cubanos)".

"En la víspera de este primer domingo de Adviento … nos hemos enterado que Fidel Castro se murió", dijo el arzobispo durante la homilia. "A cada ser humano, a cada uno de nosotros, le toca morir; todos seremos juzgados un día. Ahora le toca a él".

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cuya administración restableció las relaciones diplomáticas con la isla en el 2015, extendió "una mano de amistad al pueblo cubano" en una declaración, pero también reconoció los sentimientos sobre la muerte de Castro.

"Sabemos que este momento llena a los cubanos, en Cuba y en EEUU, con potentes emociones", dijo Obama. "La historia grabará y juzgará el enorme impacto de esta singular figura en la gente y el mundo a su alrededor".

Los obispos católicos de Cuba, en un comunicado del 28 de noviembre, expresaron "nuestras condolencias a su familia y a las autoridades del país" y dijeron que "desde nuestra fe encomendamos al Dr. Fidel Castro a Jesucristo, rostro misericordioso de Dios Padre, el Señor de la vida y de la historia y, a la vez, pedimos al Señor Jesús que nada enturbie la convivencia entre nosotros los Cubanos".

Durante una entrevista con la cadena de radio española COPE, el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, Monseñor Dionisio García Ibáñez de Santiago, dijo que cada vez que hay un cambio de gobierno, hay un cambio para un país, pero en este caso no ha habido un cambio en la presidencia.

Agregó que "la figura de Fidel ha sido tan significativa y de tanta influencia que siempre, creo yo, tendrá impacto en la sociedad cubana", dijo.

En un telegrama, el papa Francisco extendió el pésame a Raúl Castro por la "triste noticia" de "su querido hermano". Muchos han dado crédito al papa por el acercamiento entre los Estados Unidos y Cuba. El papa también expresó sus condolencias al gobierno y al pueblo cubano, y dijo que estaba orando por ellos.

Aunque Raúl Castro ha expresado públicamente admiración por el papa Francisco, se puede decir que la relación entre la Iglesia Católica y el gobierno está en obras.

Católicos cubanos, como otros grupos religiosos en el país, vieron cuando el gobierno después de la revolución de 1959 tomó control de las propiedades de la iglesia, incluso escuelas, iglesias y otros centros que se usaban para reuniones religiosas. Algunos lugares los cerraron. Otros se usaron para actividades no religiosas. Sacerdotes y religiosos sospechados de estar en contra de la revolución fueron encarcelados o expulsados y la práctica de la fe católica disminuyó en la isla, sobre todo cuando la nación, bajo la influencia soviética, se declaró durante un período un país oficialmente ateo.

En los últimos años, sin embargo, el gobierno ha permitido arreglos a algunos edificios que pertenecen a la iglesia y han regresado algunas propiedades a su cuidado. En 2015, el gobierno concedió permiso para la construcción de una nueva iglesia católica en la isla, algo que no se había permitido en más de cinco décadas.

Muchos dicen que en 1998, cuando el papa Juan Pablo II visitó la isla, las limitaciones religiosas en Cuba disminuyeron. Desde entonces, cada pontífice que ha visitado la isla también se reunió con Fidel Castro, incluso después de que cedió el poder.

A Fidel Castro se le vió por última vez en público el 16 de noviembre cuando se reunió con el presidente de Vietnam. En el video anunciando su muerte, su hermano dijo que "en cumplimiento de la voluntad expresa del compañero Fidel, sus restos serán cremados".

Granma, el periódico oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, anunció un período de luto de nueve días, del 26 de noviembre hasta el 4 de diciembre. Sus cenizas pasarán por algunas partes de Cuba donde los dolientes podrán rendir sus respetos. Tambien se han organizado varios eventos, incluso una manifestación en la Plaza de la Revolución, lugar de varias manifestaciones masivas encabezadas por Castro.

Las cenizas de Fidel Castro reposarán en el Cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba, el mismo lugar donde está enterrado el líder nacional cubano José Martí.

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