Se necesitan precauciones contra la gripe

Tener la gripe no era lo que deseaba Rebecca Greene en su primer mes en la universidad. Pero a principios de septiembre, la alumna de primer año de la Universidad Cornell, que tiene 18 años, sufrió síntomas severos de gripe que duraron más de una semana.

"Tenía dolor de cabeza, estaba tosiendo incontrolablemente y me sentía muy cansada. Mis amigos me trajeron sopa de pollo", recordó Greene, nativa de Albany, que está estudiando agricultura.

Ella no era la única que tenía esos síntomas en el campus de la Universidad en Ithaca. Cornell estuvo en las noticias nacionales después que un estudiante de 20 años, Warren J. Schor, falleció el 11 de septiembre de complicaciones causadas por el virus de la gripe porcina o de tipo H1N1. Su caso fue el más grave entre los más de 500 casos de gripe reportados por los dirigentes de la universidad en septiembre — además del probable gran número de casos que no fueron reportados. Debido a que la epidemia ocurrió antes de la usual sesión de gripe de invierno, ha sido atribuida al tipo H1N1.

Aunque no se suspendieron las clases, los dirigentes de la universidad recomendaron una serie de precauciones de salud que se extendieron a la Comunidad Católica de Cornell, en la cual Greene participa en el Rito de Iniciación Cristiana de Adultos. Empezando el 6 de septiembre, el Padre Daniel McMullin, director de la comunidad inició varios cambios en las Misas diarias y dominicales: ofrecer la comunión solamente bajo las especies del pan; dar la comunión solo en la mano y no en la lengua; suspender la costumbre de darse la mano durante el Padre Nuestro; no darse la mano durante la señal de la paz, y pedirles a los feligreses que se quedaran en su casa si no se sentían bien. Además, la universidad colocó desinfectantes de mano en las entradas de la capilla y puso otros a la disposición de los ministros litúrgicos.

La gripe de tipo H1N1, a la cual los adultos jóvenes son particularmente vulnerables, ha hecho su aparición en menor grado en otras universidades en la Diócesis de Rochester. Aunque este tipo de gripe no se ha propagado en la población en general, el Centro para el Control de Enfermedades ha advertido que la amenaza de una epidemia es muy real.

A medida que se acerca la temporada de gripe, las parroquias de la diócesis están considerando procedimientos similares a los que fueron adoptados en Cornell. Aunque pueden significar la interrupción de algunos ritos, los líderes parroquiales están haciendo un llamado al sentido común de los feligreses en nombre del bien común y el Padre Gary Tyman dice que las personas que hacen eso dan ejemplo de fe.

"Nuestra preocupación cristiana y caritativa por los demás significa que debemos seguir buenas prácticas de higiene y cuidar nuestra propia salud, para no poner en peligro la salud de los demás", dijo el Padre Tyman, ministro sacramental de las parroquias St. Anne en Rochester y Our Lady of Lourdes en Brighton, según un artículo del boletín el 13 de septiembre.

El sentido común es la clave

En septiembre, los dirigentes diocesanos enviaron advertencias a las parroquias, a otras comunidades de fe y a las escuelas católicas sobre la posibilidad de que la temporada de gripe regular y porcina llegue más temprano. Los avisos citaron informaciones provistas por la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos, el Centro para Control de las Enfermedades y los departamento de salud locales. (Se pueden encontrar más detalles en www.dor.org./commun/flu.asp)

Para resolver las preocupaciones de los feligreses que se sienten vulnerables en compañía de otros que pudieran estar enfermos, el aviso diocesano ofreció varias sugerencias para disminuir las probabilidades de transmisión de gérmenes. Entre ellos se encuentran tomar la comunión en la mano y no recibir la comunión bajo las especies del vino aunque esté disponible; no darse las manos durante el Padre Nuestro y remplazar darse la mano durante la señal de la paz con una sonrisa o un saludo con la cabeza y quedarse en la casa cuando uno esté enfermo.

Para aumentar las alternativas litúrgicas, muchas parroquias están proveyendo desinfectantes de mano en las entradas y en las sacristías para los sacerdotes, diáconos y ministros extraordinarios de la comunión.

Los ministros no son los únicos responsables de prevenir el contagio de la enfermedad. "Todo el mundo tiene un papel", dijo el Padre Tyman el 13 de septiembre, instando a los feligreses a que se laven las manos o usen desinfectantes en sus casas antes de ir a la iglesia. Mientras tanto, el Padre Edward Palumbos, párroco de la Iglesia de la Asunción en Fairport, sugirió que la gente se tapara la boca con los brazos en vez de con las manos cuando tosieran.

Hasta ahora, las parroquias diocesanas generalmente solo han dado sugerencias, en vez de edictos, en lo referente a los procedimientos durante la Misa. El Padre Steve Lape, párroco de la Parroquia St. Jerome en East Rochester, dice por su parte "como las cosas no han empeorado dramáticamente todavía en lo relativo a la gripe, no hemos cambiado nuestra prácticas litúrgicas en general, aunque nos mantenemos atentos al problema".

Enfermedad y obligación

Para muchos católicos, seguir pasos prácticos relativos a la salud no resulta fácil cuando eso requiere cambiar costumbres litúrgicas muy establecidas — de hecho algunos piensan que no están cumpliendo con sus obligaciones en ese caso. Sin embargo, la ley de la iglesia ofrece bastante flexibilidad en relación con esos conflictos que siente la gente.

En 1977, el Papa Pablo VI aprobó la solicitud de los obispos de los EE.UU. de dar la comunión en la mano, siempre que la práctica tradicional de recibir en la lengua siga siendo una opción para las personas que comulgan. Y desde el 1978, la distribución de la comunión bajo las especias del vino como también del pan ha sido permitida por el Vaticano en todas las diócesis de los EE.UU. El Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 1390, dice que la comunión "es más completa cuando se recibe bajo las dos especies", pero que aunque la persona que comulga no reciba el vino, "como Cristo está presente sacramentalmente en cada una de las especies, la comunión bajo las especies del pan solamente hace posible recibir todo el fruto de la gracia Eucarística".

Quizás lo más difícil para los feligreses es decidir no ir a la Misa dominical cuando estén enfermos. Sin embargo, la Iglesia Católica deja bien claro que el estar enfermo quita la obligación (de ir a Misa) sin peligro de cometer pecado. El Código Canónigo Número 1245, da a los líderes pastorales el derecho de dispensar de la obligación del domingo; el Catecismo de la Iglesia Católica, Número 2181, dice que "los fieles están obligados a participar en la Eucaristía los días de obligación, excepto si están excusados por una razón seria (por ejemplo, enfermedad, tener que cuidar a un niño) o si reciben una dispensa de su párroco".

Por otro lado, el Padre Palumbos no desea que los feligreses se vuelvan tan cautelosos de ir a Misa que no vayan a la iglesia cuando resulte seguro ir.

"Por favor no se mantengan alejados del Pan de Vida por miedo. Jesús es más fuerte que la gripe. Usen su sentido común y confíen en él", escribió el Padre Palumbos en su boletín del 25 de octubre.

El Padre Bausch, por su parte, tiene confianza en que sus fieles tomarán las precauciones de salud adecuadas.

"Yo creo que estamos lidiando con personas inteligentes, que comprenden lo que puede pasar si no usan el sentido común", dijo él.

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